jueves, 17 de marzo de 2011

Una mujer conforme al corazón de Dios. Elizabeth Geoge

 Una mujer conforme al corazón de Dios. Elizabeth George
Este libro es una guía que me permite aprender una serie de disciplinas que puedo aplicar para colocarme delante de Dios, disciplinas en cuanto a mi vida devocional, mi esposo, mis hijos, mi hogar, mi crecimiento espiritual y mi ministerio, para que Él pueda hacer la obra en mi corazón. Hay partes en que pueden sonar un poco machista. Brindo el resumen de todas las partes del libro, y como en todo hay que recurir humildemente  a la Palabra de Dios y  al Espíritu Santo y pedirle a El que nos muestre su verdad. De esta forma podemos incluso seleccionar mejor cual parte o partes del libro podemos aplicar. Hago la aclaración porque el hecho de que yo publique un resumen de este libro, no significa que estoy absolutamente de acuerdo con todo el. Cada quien que tenga criterio.
Dios me ha llamado a ser una mujer conforme a su corazón y me capacitará para lograrlo.
Oración de Bienvenida a Cristo en mi vida: “Dios, deseo ser tu hija, una verdadera mujer conforme a tu corazón, una mujer que viva su vida en ti, por medio de ti, y para ti. Reconozco mi pecado y recibo a tu Hijo, Jesucristo, en mi necesitado corazón, dando gracias porque Él murió en la cruz por mis pecados. Gracias por darme tu fuerza para poder acercarme a tu corazón.”

I Parte LA BUSQUEDA DE DIOS
·         Un corazón devoto a Dios
§  Significa vivir cada día para Dios, amarlo, adorarlo, caminar con Él y servirle.
§  Dios desea mi corazón por completo y mi devoción.
§  Cuando yo escojo dárselo a Él y vivir para Él por completo, mi vida es útil a sus ojos.
§  El desea ser el número uno en mi vida, la prioridad sobre todas las prioridades.
§  Lo importante es escoger a Dios y seguirlo… con todo el corazón… cada día… mientras viva. Cada día es valioso cuando soy devota a Dios.
§  Para convertirme en una mujer devota a Dios, vivir para Él  y amarlo profundamente:
ü  Escojo los caminos de Dios en cada oportunidad. Es mi prioridad/preferencia:
·         Le consulto a Dios sobre cada decisión, palabra, pensamiento o respuesta. Antes de seguir adelante o de reaccionar siquiera, necesito detenerme y orar primero: Señor, ¿qué deseas que haga, piense o diga aquí?
·         Debido a que le pido su dirección y que deseo hacer las cosas a su manera y no a la mía, entonces, Él dirige mi camino, me instruye y me enseña el camino que debo tomar. El me guía sobre lo que debo hacer, cómo actuar y qué decir.
·         Aplicar el refrán “lo bueno, lo mejor, lo óptimo”. Así al escoger a Dios y sus caminos estoy seleccionando lo óptimo, profundizando así mi devoción hacia Él.
ü  Me comprometo con Dios a diario con una oración que salga del corazón, ya sea por escrito o silenciosa, diciendo: “Señor, hoy me entrego a ti nuevamente”.  O bien con la Oración de la mañana: “Señor, te entrego todos mis planes y propósitos personales, todos mis deseos y esperanzas personales, y acepto tu voluntad para mi vida. Me entrego a mí misma, mi tiempo, mi todo, para ser tuya por siempre. Lléname y séllame con tu Santo Espíritu. Úsame como tú desees, envíame a donde tú desees, obra todos tus deseos en mi vida, cueste lo que cueste, ahora y para siempre.”
ü  Cultivo un corazón ardiente de modo que siento una inmensa emoción y pasión por mi Señor.  Siento la presencia de Jesús en mi vida, para que así me desborde en bondad y alabanza y que mis labios hablen de la grandes cosas que Él ha hecho por mí.
·         Un corazón que permanece en la Palabra de Dios
§  Desarrollo el hábito de acercarme a Dios mediante la rutina diaria de la oración.
§  Planifico un tiempo personal para acercarme a Dios a la hora y en el lugar en que determine sea el apropiado para encontrarme con mi Señor.  Hago lo que sea necesario para estar a solas con Dios.
§  Sueño con ser una mujer conforme al corazón de Dios. Describo como quiero ser y lucho por ello. Con la gracia de Dios y su fortaleza sí puedo. Dios por medio de su palabra tiene el poder de cambiar vidas.
·         Un corazón comprometido a orar
§  Bendición 1: Una comunicación más profunda con Dios porque la oración:
ü  Aumenta mi fe
ü  Permite un lugar donde deje las cargas y las ansiedades
ü  Me enseña que Dios siempre está cerca
ü  Me capacita a no entrar en pánico
ü  Cambia mi vida
§  Bendición 2: Mayor pureza
§  Bendición 3: Confianza al tomar decisiones, y así cuando me comprometo a algo, realmente lo cumplo.
§  Bendición 4: Mejora las relaciones con las personas en general porque:
ü  No puedo pensar en los demás y en mi misma al mismo tiempo por lo que puedo enfocar mi atención hacia fuera.
ü  No puedo odiar a la persona por la que estoy orando.
ü  No puedo descuidar a la persona por la que estoy orando.
§  Bendición 5: Contentamiento: al poner todo en manos de Dios confío en que El suple mis necesidades y si no lo suple es porque no lo necesito realmente. “Nada bueno será retenido a aquellos que andamos en integridad, Salmo 84:11.
§  Bendición 6: Confianza en Dios: viene a medida que el Espíritu Santo obra en mí. Cuando oro y tomo decisiones que honran a Dios, el Espíritu Santo me llena de su poder para ministrar, cuando soy llena de la bondad de Dios, soy capaz de, con confianza y efectividad, compartir de su amor y su gozo.
§  Bendición 7: El ministerio de la oración ya que el interceder por otras personas marca la diferencia en la historia de otras personas.
·         Un corazón que obedece
§  Dios me dice “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23
§  Me concentro en hacer lo que es correcto. Ante la duda, oro.
§  Dejo de hacer lo que está mal. “Me detengo de inmediato”.
§  Aclaro las cosas con los demás.
§  Sigo adelante lo antes posible, me refresco y me pongo de regreso en su camino.
II Parte EN BUSCA DE LAS PRIORIDADES DE DIOS
·         Mi esposo
1.       Un corazón que sirve
§  Debo seguir los pasos de Jesús quien “no vino para ser servido sino para servir”.
§  Dios me ha diseñado como la ayuda idónea de mi esposo, por tanto tengo la misión de Dios de ayudar a mi esposo.
§  Debo compartir las responsabilidades de mi esposo con comprensión y amor para cumplir con el plan de Dios.
§  Soy una mejor cristiana cuando me convierto en una mejor ayuda idónea.
§  Ayudarlo y respaldarlo
Para lograrlo:
ü  Tengo el compromiso de ayudar a mi esposo (oración de compromiso).
ü  Me concentro en mi esposo: ¿qué puedo hacer por ti? y ¿qué puedo hacer para ayudarte a que uses tu tiempo mejor en el día de hoy?
2.       Un corazón que se somete
§  Dedico mi corazón a honrar a su esposo.
§  Me acuerdo de respetarlo en los pequeños momentos cotidianos: pedir en lugar de ordenar y escucharlo atentamente.
§  Respondo a las palabras y acciones de mi esposo en forma positiva: no digo nada o bien respondo con palabras positivas.
3.       Un corazón que ama
§  Para alimentar mi corazón de amor hacia mi esposo y poder apoyarlo en forma práctica puedo decidir hacer de mi esposo mi relación humana número uno y entonces  comenzaré a escoger a mi esposo sobre todas las demás relaciones humanas (evitar sobreinvertir en los hijos y subinvertir en el matrimonio):
ü  Oro por mi esposo diariamente. Si no es cristiano, más aún. Es imposible que odie o sea indiferente hacia una persona por la que está orando.
ü  Planeo algo para él diariamente porque debo ver a mi esposo como mi mejor amigo y tratar de edificar esa amistad con él.
1.       Planifico actos especiales de bondad: ¿qué puedo hacer hoy por mi esposo que le va a ayudar, animar, hacerlo sentir especial o aliviar su carga?
2.       Planifico cenas especiales.
3.       Planifico momentos especiales a solas y/o escapaditas como pareja cada ciertos meses.
4.       Planifico cenas especiales a solas.
5.       Planifico llevar a los niños temprano a acostarse.
6.       Planifico ir a la cama al mismo tiempo que mi esposo.
ü  Me preparo para él diariamente demostrándole que él es mi prioridad y tengo un corazón de amor para él.
1.       Preparo la casa para dar un impresión de orden y limpieza: “Estamos contentos de que estés en casa”.
2.       Preparo mi apariencia y también la de los niños.
3.       Preparo mi saludo dándole calor a su bienvenida.
4.       Preparo la mesa.
5.       Despido a todas las visitas.
6.       Me mantengo alejada del teléfono.
7.       Si vengo de la calle: igual me arreglo y oro durante todo el camino a casa.
ü  Complácelo: como si fuera el rey del castillo, me deleitaré en complacerlo prestando cuidadosa atención a sus deseos, sus gustos, lo que no le gusta.  Esto requiere un poco de esfuerzo. ¿Qué le gusta y que no le gusta a mi esposo?.
ü  Cuido mi tiempo con él: si mi esposo está en casa, yo estoy en casa.
ü  Lo amaré físicamente.
ü  Tendré reacciones positivas hacia él: por supuesto, no hay problema, entendido, está bien, seguro ¡!!!!  Con esto se evita la tensión en un hogar en donde los pensamientos, las decisiones y las palabras del esposo sean recibidas con dulzura en lugar de con resistencia, negativismo o un regaño.
ü  Lo alabaré: NUNCA criticaré o hablaré en forma negativa sobre mi esposo con nadie.  Aprovecharé toda oportunidad para bendecir a mi esposo en público y también frente a frente.  Así sembraré semillas de amor para él en su corazón.
ü  Oraré siempre: una mujer conforme al corazón de Dios es una mujer que ora.  Tomo cada oportunidad durante el día para pedirle a Dios que le capacite para ser el tipo de esposa amorosa y de apoyo que Él desea que yo sea.
·         Mis hijos
1.       Un corazón que valora el ser madre
§  Una mujer conforme al corazón de Dios es primera y principalmente una mujer que tiene en su corazón una profunda y constante pasión por la Palabra de Dios, y son mis hijos los que deben recibir los primeros frutos de mi ardiente pasión personal. Tengo la misión de Dios de enseñar su Palabra a mis hijos.
2.       Un corazón que es fiel en la oración
§  Debo adquirir al amor y compromiso de orar por mis hijos y para ello aprendo de madres y abuelas piadosas y de oración y pido a Dios que me muestre como ve Él a mis hijos a futuro.
§  Doy el ejemplo: nunca es demasiado tarde para reforzar cualquier área débil de mi corazón o la manera en que enseño a mis hijos.
3.       Un corazón que se desborda en el cariño maternal
§  Debo darles a mis hijos enseñanza y disciplina: oro, proveo las necesidades vitales de alimento, ropa limpia y casa segura y ordenada, estoy feliz, soy generosa sin esperar nada a cambio, soy divertida, celebro con ellos, le doy a ellos primero antes que a los de afuera, me concentro, estoy presente, guardo silencio y les escucho y nunca les levanto la voz.
·         Mi hogar
1.       Un corazón que hace de la casa un hogar
§  La mujer sabia edifica su casa y logro crear una atmósfera con la temperatura ideal, yo soy el termostato. Edifico un refugio: de esta forma logro que los miembros de la casa digan: Que bendición saber que existe un lugar en la tierra donde todo estará bien.
ü  Entiendo que la sabiduría edifica y soy consciente que tengo esa misión de parte de Dios y es un esfuerzo para toda la vida.
ü  Hago una cosa cada día para edificar mi hogar.
ü  Recuerdo: la mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba. Proverbios 14:1. Me concentro en más allá de limpiar y cocinar, miro mi corazón.
2.       Un corazón que cuida del hogar
§  Entiendo que el papel de cuidar mi hogar es un mandato de Dios y debo evitar la ociosidad.
§  Cada día voy cuarto por cuarto orando para que cada espacio esté lleno de amor y la presencia de Dios.
§  Pido a Dios una operación de corazón abierto, que me lo abra y lo llene con sus deseos para mi hogar y con la fuerza y pasión para cumplirlos.
3.       Un corazón que transforma el caos en orden
§  Dios me da el mandato de ser señora de mi casa, que no sea perezosa, ni chismosa. Gobernar una casa significa guiar una familia, administrarla:
ü  La administración del hogar es el plan de Dios en mi vida y es algo serio, lo que soy en mi hogar es realmente lo que soy.
ü  Cada día es importante: lo que soy hoy, es en lo que me estoy convirtiendo. Cada día es un poco de vida, y toda nuestra vida es sólo una repetición de días.
ü  12 consejos para administrar nuestro tiempo:
1.       Planifico en forma detallada.
2.       Me encargo de cada día, sin afanarme por el mañana.
3.       Valoro cada minuto.
4.       Me sigo moviendo.
5.       Desarrollo una rutina.
6.       Hago ejercicios y dieta.
7.       Hago la pregunta de la “mitad del tiempo” (tomar atajos para ser más eficiente).
8.       Uso un cronómetro para todo.
9.       Hago lo peor primero.
10.   Leo todos los días acerca de administración del tiempo.
11.   Digo no.
12.   Comienzo la noche anterior.
4.       Un corazón que teje un hermoso tapiz
§  Me levantaré antes que mi familia para poder prepararme en forma espiritual y física.
§  Prepararé el desayuno para mi familia y me sentaré con ellos mientras comen.
§  Trabajaré con diligencia para encaminar a cada miembro de mi familia de buen ánimo.
§  Consultaré con mi esposo todos los días, para ver si hay algo especial que desea que haga yo por él.
§  Mantendré la casa limpia y en orden.
§  Responderé en forma positiva.
§  Proveeré para las necesidades de mi esposo.
§  Pondré a mi esposo antes que a mis hijos.
§  A medida que vayan llegando a casa, le daré la bienvenida en persona a cada miembro de la familia.
§  Será mi costumbre el estar feliz.
§  Cocinaré platos buenos y especiales para mi familia.
§  Haré de la cena un tiempo especial.
§  A diario creceré en el área de mi comunión con el Señor, mi matrimonio, la familia y el mantenimiento del hogar.
·         Yo misma
1.       Un corazón fortalecido por el crecimiento espiritual
§  Tengo dos opciones para mi vida: vivir con o sin Jesucristo: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene vida. 1 Juan 5:11-12.  No hay vida sin Jesucristo.
§  Desde que reconocí a  Jesucristo como mi Salvador, tuve un nuevo comienzo.
§  La meta es llegar a ser como Jesucristo.
2.       Un corazón enriquecido por el gozo del Señor
§  El plan ideal se relaciona con el discipulado para cumplir mi tarea de enseñar a otras mujeres las cosas buenas que he estado aprendiendo.
§  Puedo crecer mediante la consejería, el entrevistar otras mujeres cristianas, la observación, el leer. La mayoría de esto es gratis.
§  Me debo poner metas específicas para así evaluar mi crecimiento.

III Parte LA PRACTICA DE LAS PRIORIDADES DE DIOS
¿Qué puedo hacer para ponerme delante de Dios, para conocer su belleza y su serenidad en mi corazón y bajo mi techo?
1.       Planifico mi día: con ello tengo control sobre mi tiempo. Oro a Dios para que me guíe y bendiga este día. Uso una agenda, una hoja o una ficha, pero pongo en orden cronológico cada actividad.
2.       Oro por mis planes y mis prioridades con la siguiente estructura:
·         Dios: “Señor, qué puedo hacer hoy para vivir el hecho de que Tú eres la Prioridad Máxima en mi vida”.
·         Mi esposo: “Señor, qué puedo hacer hoy para que mi esposo sepa él es mi prioridad humana más importante”.
·         Mis hijos: “Señor, qué puedo hacer por mis hijos para que sepan que después de mi esposo, ellos son más importantes que todas las demás personas en mi vida”.
·         Mi hogar: “Señor, qué puedo hacer hoy en cuánto a mi hogar, que puedo hace para que sea un poco del cielo, nuestro hogar dulce hogar”.
·         Mi ser: “Señor, qué puedo hacer específicamente hoy para crecer en lo espiritual”.
·         Otras actividades: incluyo los demás puntos que debo hacer.
3.       Programo mis planes y prioridades: le pongo hora y fecha a cada una de mis actividades como un compromiso.  Debo recordar que: 1.  Dios, 2. Mi esposo, 3. Mis hijos, 4. Mi hogar, 5. Mi crecimiento espiritual, 6. Mis actividades ministeriales, 7. Otras actividades.
Cada mañana Dios me brinda un nuevo día, el cual es un regalo, una oportunidad intacta de vivir de acuerdo a sus prioridades. Además, al ejercer el privilegio de la confesión, y por el perdón que encuentro en Jesús, tengo un comienzo limpio en cada amanecer.  Me mantengo concentrada en seguir el plan de Dios para mi vida. Y  así, encuentro la paz que viene de saber que todo está bajo mi techo porque he vivido las prioridades de Dios para mi vida.
Finalmente, recordaré EL GRAN INTERCAMBIO:
Separada del mundo y escondida de la vista pública,
intercambio mis preocupaciones por su fortaleza,
mis debilidades por sus soluciones,
mis cargas por su libertad,
mis frustaciones por su paz,
mi confusión por su calma,
mis esperanzas por sus promesas,
mis aflicciones por su bálsamo de consuelo,
mis preguntas por sus respuestas,
mi confusión por su conocimiento,
mi duda por su afirmación,
mi nada por lo imponente de su ser,
lo temporal por lo eterno,
y lo imposible por lo posible.


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